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Mi nombre es Tony y le voy a contar un testimonio para la gloria de Dios, a través de la plataforma Cristo la Roca de Israel.
Me encontraba un domingo en la iglesia donde me congrego, y estábamos en el servicio de adoración; todos estábamos cantando alabanzas. Y en medio del canto de las alabanzas, teniendo los ojos cerrados, empiezo a ver que había una presencia detrás de mí, una presencia grande que subía hasta el cielo. Y alrededor y a los lados de esa presencia había ángeles. Es decir, que dentro de la iglesia habían ángeles por todos los lados: por el pasillo de la entrada, por los lados, por los laterales, por donde no había butacas ni sillas. Es decir, los ángeles estaban todos ahí dentro de la Iglesia y eran tantos que estaban apretados entre si.
Y yo vi todo eso y los vi que cantaban con nosotros. Es decir, ellos estaban cantando la misma alabanza que estábamos cantando nosotros. Yo los oí, los vi claramente cantando, cantaban con nosotros. Estuve un rato, un tiempo más o menos prolongado viendo eso allí, hasta que en un momento dado dejé de verlos, dejé de percibirlo. Pero lo vi claramente, los vi cómo adoraban y cantaban junto a nosotros. Es decir, que ellos estaban allí, los ángeles estaban ahí, y no solamente estaban allí, sino que participaban de la adoración.
Estos ángeles tenían la apariencia como de nosotros, como de hombres, pero sus rostros eran brillantes, sí, sus rostros eran resplandecientes. Estaban vestidos con ropas blancas, muy blancas, como especie de vestido que les cubría hasta los pies, y de los brazos les cubría hasta las muñecas, hasta las muñecas de las manos.
Quería compartir con ustedes esta experiencia para la gloria del Señor. La gloria sea para Él.

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